Archive for the ‘Okinawa’ Category

Rico pescado!

Saturday, November 25th, 2006

Este es un plato que comió mi hermano cuando estuvo en Okinawa hace un par de años.

Rico pescado

No tengo la menor idea de que está hecho… pero se ve tentador!

Shisa

Monday, September 11th, 2006

Los shisa son seres mitológicos japoneses típicos de la cultura Ryukyu presente en la prefectura de Okinawa. Generalmente se encuentran sentados o agazapados y formando parejas. Uno tiene la boca abierta y representa al hombre que es el que cuida el hogar y el otro tiene la boca cerrada y representa a la mujer que retiene la felicidad del hogar.

Shisa

En la cultura de las islas Ryukyu se colocan flanqueando las puertas de entrada o sobre el techo frontal de la casa, jugando un papel protector como guardianes contra los malos espíritus.

Shisa

Originalmente los shisa se colocaban sobre los techos de palacios, templos y otros edificios donde se asentaban los poderes imperiales o locales. Su uso como talismán se difundió en la población de Okinawa a finales del siglo XIX, cuando se levantó la prohibición del uso de tejas rojas a plebeyos. También es habitual su uso en los costados de las puertas.

Los shisa son un animal, mezcla entre león y perro que muy probablemente sean una derivación de los perros de Fu chinos, propios del budismo.

Estas figuras suelen fabricarse en cerámica o yeso.

El shisa más grande de Okinawa mide 6 metros de altura.

Awamori

Sunday, September 10th, 2006

Buscando cosas interesantes en el modular de mi mamá, encontré dos cajas que me llamaron la atención. Dentro de éstas había dos botellas de Awamori.

Awamori

Awamori, orgullo y parte del alma de las islas Ryukyu, es un licor destilado unicamente en Okinawa. Bastante diferente del sake, la famosa bebida nacional, el awamori es exclusivamente okinawense.

Sin embargo, el Awamori encuentra su origen en Siam (actual Tailandia) cuando en la época del Reino de Ryukyu los comerciantes importaban licores que acabaron siendo muy apreciados por los okinawenses. Posteriormente, las técnicas utilizadas para destilar el alcohol fueron introducidas en Okinawa dando origen al Awamori. De hecho, hoy en día el arroz tailandés es exclusivamente utilizado en la producción del reputado licor.

En Japón, el Awamori forma parte de los símbolos de Okinawa y es uno de los souvenirs más populares entre los turistas que visitan la isla. Este es otro ejemplo de un producto que identifica a Okinawa pero que tiene sus raíces en otro lugar.

La Okinawa actual, sigue reflejando en muchos aspectos, estos cruces culturales iniciados hace muchas generaciones y que aún hoy se mantienen presentes.

Awamori

Kajimaya

Friday, September 8th, 2006

Kajimaya

En Okinawa, cuando la gente llega a los 60, se festeja el Kanreki, el comienzo de la edad mayor feliz. A los 88, se celebra la madurez de dicha edad en una fiesta llamada Toukachi. Luego, al alcanzar los 97, en la fiesta de Kajimaya, los ancianos los celebran como si fueran niños recién nacidos llevando un molinete de papel (japonés: kazaguruma; okinawense: kajimayaa; lit. “rueda de viento”) en un desfile a través del pueblo. Existe una leyenda que narra el origen de este festejo:

Kajimaya

Hace mucho, mucho tiempo, había un árbol que llegaba hasta el cielo. Un día, el Dios del Cielo bajó a la tierra junto al árbol y vio que el suelo era arcilla blanda, buena para hacer cosas.
“Oh, es una arcilla excelente”, exclamó. “Con ella puedo hacer los humanos que siempre soñé.”
Así que el Dios del Cielo empezó a moldear seis figuras humanas, tres hombres y tres mujeres, a partir de la arcilla. Estaba casi anocheciendo cuando terminó.
“Ahora está demasiado oscuro para darle vida a mis humanos. Lo haré mañana cuando amanezca y la marea haya subido.”
La mañana siguiente, el Dios del Cielo bajó a la tierra y encontró sus seis figuras de arcillas hechas pedazos.
“¡Oh, no! ¿Quién ha hecho tan horrible acción?”, gritó. “Ahora tendré que volver a armarlos de nuevo desde el principio.”
El Dios del Cielo hizo entonces otras seis figuras de arcilla. Anochecía para cuando terminó y nuevamente decidió esperar a la mañana siguiente para dar vida a sus humanos. Se marchó a su casa en el cielo y descansó.
El día siguiente, el Dios del Cielo volvió a la tierra y otra vez encontró su trabajo destrozado. Se enojó mucho y decidió permanecer allí y observar toda la noche para descubrir quién haría semejante cosa. Entonces armó seis figuras más y esperó. Alrededor de medianoche, una luz brillante brotó de la tierra al partirse el suelo en dos. Apareció el Dios de la Tierra, tomó las figuras de arcilla y empezó a romperlas.
“¡No, no! ¡Deténte!”, exclamó el Dios del Cielo. “¡Espera, espera! ¿Qué estás haciendo con mi obra?”
El Dios de la Tierra miró al Dios del Cielo y dijo: “Así que tú eres el que hizo estas figuras de arcilla sin mi permiso.”
Como estaba siendo cuestionado acerca de permisos, el Dios del Cielo dudaba en discutir.
“Está bien, admito que fue mi culpa por no pedirte permiso primero”, dijo. “Mi idea era hacer estas figuras de arcilla, luego darles vida como seres humanos. En verdad siento mucho no haberte pedido permiso. Sin embargo, quisiera pedírtelo ahora para usar tu maravillosa arcilla y terminar mi obra y dejar mis humanos vivir por cien años.”
El Dios del Cielo pidió con humildad y finalmente el Dios de la Tierra le dio su permiso. El Dios del Cielo creó seis figuras humanas nuevas y les dio vida la mañana siguiente. Estaban los seis emparejados, para formar tres parejas; éste fue el comienzo de la vida humana.
Los humanos vivieron sus vidas felizmente y el Dios del Cielo estaba complacido de ver crecer el número de humanos. Así fue que transcurrieron 97 años. Había ahora toda clase de hombres y mujeres, jóvenes y viejos. El Dios de la Tierra fue a visitar al Dios del Cielo.
“Ya es hora de que me devuelvas mi arcilla”, dijo el Dios de la Tierra.
“Pero aún no han pasado 100 años” respondió el Dios del Cielo.
“Ah, pero pasaron tres años bisiestos que llevan a que se cumplan hoy los 100 años. Tengo el deber de informar al Dios Todopoderoso acerca de este contrato y debés devolverme mi arcilla ahora.”
“Está bien, comprendo tu deber,” dijo el Dios del Cielo. “Sin embargo, puedes ver que estos humanos son niños, adultos, ancianos y también algunos recién nacidos. Seguramente no puedes afirmar que todos ellos hayan vivido 100 años. No es razonable declarar que el término de 100 años se cumple para todos ellos, ¿verdad?”
La discusión fue avanzando entre los dos dioses. Después de varias horas, finalmente acordaron darles a los que vivieron 97 años un poco más de tiempo. La solución era simple: para dejar a los humanos vivir más de 97 años, debían festejar como si fueran bebés recién nacidos en su cumpleaños número 97. Ambos dioses sintieron que sería una buena manera de que el Dios Todopoderoso aceptara la “nueva” vida humana.
Es entonces cuando comenzó “Kajimaya”: aquellos que alcanzan los 97 años confirman el acuerdo entre el Dios del Cielo y el Dios de la Tierra, y también al Dios Todopoderoso para su nueva vida en la tierra.

Kajimaya

Las inscripciones son extractos de canciones
y buenos deseos de la fiesta de Kajimaya

Danza eisa

Monday, August 28th, 2006

Eisa es una danza interpretada tanto en la isla principal como también en muchas de las islas secundarias de Okinawa durante el festival de Bon Odori en el verano. Se baila durante en pueblos y casas para pedir por la salud y armonía en el hogar y es a base de tambores taiko. Su denominación proviene del estribillo “Sa, Eisa, Eisa”.

Eisa

Esta danza que originalmente fue interpretada para acompañar a las canciones del Nenbutsu Budista (rezos a Buda) ha ido evolucionando enormemente con el correr del tiempo. Ahora en el repertorio del Eisa se han sumado a las canciones del Nenbutsu muchas canciones de amor, canciones festivas e incluso canciones con temas relacionados a la agricultura. Es más, ahora el Eisa no es interpretado únicamente durante el festival de Bon Odori, sino también en cualquier época del año.

Eisa

El Eisa cultiva un sentimiento de solidaridad entre los jóvenes de todas las localidades y además juega un papel importante en la revitalización de las comunidades regionales. Hoy en día continúa desarrollándose como un arte tradicional pero impulsado siempre por la creatividad de los jóvenes okinawenses.

Eisa