Los registros más antiguos en tibetano proceden del siglo VII d. C., momento en el que el budismo es traído desde la India al Tíbet junto con el sistema de escritura, estando durante siglos la cultura y la lengua del Tíbet bajo influencia índica. La enorme tarea de traducir el canon sánscrito/pali al tibetano comenzó en el siglo VIII y no fue completada hasta el XIV. El canon tibetano comprende dos partes principales: el Kanjur (en tibetano ‘palabra-cambio’, las propias palabras de Buda traducidas) y el Tanjur (’tratado-cambio’, es decir, la traducción de los comentarios). Sólo el Tanjur ocupa 225 volúmenes. Parte del propósito de los traductores era proveer un léxico de calcos sobre términos técnicos sánscritos, coherente y en correspondencia con sus originales.

Una medida de la pulcritud con que fue realizado el trabajo es que se pueden reconstruir los originales sánscritos, que se han perdido, desde sus calcos tibetanos. Actualmente la lengua tibetana en las zonas bajo control chino está experimentando rápidos cambios. El dialecto de Lhasa ha sido designado como la lengua normativa de la minoría nacional tibetana y es enseñado en las escuelas de todas las regiones del Tíbet. Miles de nuevos términos se han incorporado a la lengua en la medida de la introducción de nuevos conceptos políticos y científicos procedentes de China. Algunos de esos préstamos son calcos directos del chino mandarín.
Hay una literatura muy extensa que consiste mayormente en textos budistas y comentarios; como algunos de esos textos fueron preservados sólo en su traducción tibetana y el budismo tibetano (lamaísmo, budismo tántrico) se ha desarrollado en una sola forma, la lengua tibetana es estudiada por los investigadores budistas. La literatura secular ha sido casi inexistente hasta recientemente cuando se han escrito algunas crónicas históricas, cuentos populares y poesía. La lengua tibetana es miembro del grupo himalayo de la rama tibetano-birmana de la familia sino-tibetana y es hablada por más de 4 millones de personas en una variedad de dialectos de los cuales el principal es el de Lhasa, la capital del Tíbet.
La mayoría de los hablantes se concentran en el Tíbet pero también hay hablantes de la lengua en varias provincias chinas limítrofes, especialmente Sichuan y Qinghai, habiendo minorías en Nepal, Sikkim, Bhután y algunas partes de la India. La religión y el uso del tibetano literario como lengua litúrgica se ha esparcido más allá de la región étnica tibetana, hallándose creyentes entre los grupos tibetano-birmanos al sur y al este de la principal región tibetana. Un grupo más grande fue el de los mongoles que adoptaron el budismo tibetano cuando tenían el control de toda China en la dinastía Yuan. El budismo fue brutalmente perseguido por el gobierno comunista de Mongolia desde 1920 a 1980, apreciándose actualmente un regreso del mismo.

Tampoco fue eliminado completamente entre los casi 5 millones de mongoles en China ni entre los buriatos en la Unión Soviética. Por lo tanto, aparte de los casi 5 millones de hablantes que lo usan como primera lengua, hay muchos más alrededor de las fronteras del Tibet y un pequeño número de mongoles en China, Mongolia y la República Buryat en Rusia oriental, que usan el tibetano literario como lengua litúrgica. Algunas lenguas usualmente no clasificadas como tibetanas son las del Nepal central llamadas bodish, con casi 800.000 hablantes, entre las que se incluyen la gurung, tamang, thakali, manang y posiblemente la kaike y la ghale; todas ellas son muy próximas a la lingüística tibetana, especialmente las dos últimas. También son cercanas al tibetano aunque lingüísticamente distintas el grupo monpa, con unos 250.000 hablantes, de Buthan oriental y regiones adyacentes de la India y el Tíbet hacia el este.
Dentro del tibetano hay una amplia variedad de dialectos casi todos ellos relacionados al compartir el budismo tibetano y por lo tanto el vehículo literario tibetano como koiné. Los estudiosos tienden a dividir esta gama en los siguientes subgrupos: occidental, central, meridional, amdo (principalmente nororiental) y jams (principalmente oriental). En la India y Nepal a los tibetanos se les denomina peyorativamente bhotia y en China son llamados zang. Aparte de su papel como lengua del Tíbet, las variedades de tibetano son o fueron lenguas oficiales de varios reinos, desde Ladakh en el oeste a Mustang en el norte de Nepal, Sikkim, Bhután y otros.
La región tibetano hablante de China ha sido dividida en varias provincias, incluyendo la Región Autónoma del Tíbet: Yunnan noroccidental, Sichuan occidental, buena parte de Qinghai y partes de Gansu. La influencia budista tibetana se extendió mucho más allá hasta las regiones mongolas nororientales. En 1959 muchos refugiados procedentes de Lhasa encontraron asilo en India y Nepal. En Nepal la parte septentrional del país está habitada principalmente por hablantes tibetanos centrales y meridionales, con una gran cantidad de refugiados viviendo en Katmandú y otras partes. Además de los hablantes en nepalí, casi toda la población de Bhután y Sikkim hablan algunas variedad de tibetano o monpa. También se habla por algunos en las partes más septentrionales de Birmania. Para propósitos religiosos se usa una variedad literaria de tibetano, que podríamos denominar alta y que consiste de una forma arcaica y mucho más cercana a la forma escrita de la lengua que casi todas las variantes habladas.

Los dialectos tibetanos se pueden clasificar en las siguientes ramas:
Centrales, que incluye los sub-grupos ü (dbus.) y tsang (tsang.), el primero incluye el dialecto de Lhasa y el segundo el de Shigatse. Meridionales, en el que están incluidos el lho. y el gro.mo, además de los dialectos de Sikkim y Bhután. En Bhután el dzongkha o lhoka. Según las fuentes oficiales hay en Bhután nueve dialectos diferentes, algunos de los cuales son lenguas diferenciadas. Los límites lingüísticos en Bhután están definidos por el Paso Dpal.le.la., que hacia el oeste y noroeste marca la región donde se hablan los dialectos tibetanos más cercanos al valle de Gro.mo, mientras que al este la población habla assamés (indoaria) y en Mon.yul. un dialecto que pertenece a un grupo poco conocido de dialectos tibetanos surorientales. En el norte de Bhután, junto a la frontera tibetana, la población nómada habla una dialecto especial llamado brog.skad o ‘dialecto normal’. Suroccidentales, que incluyen el shar.pa. (sherpa) hablado en Nepal, Sikkim e India, el kagate con unos 1.000 hablantes también en Nepal, el garhwali, al que no hay que confundir con la lengua indoaria del mismo nombre, y el n’amkat. Los dialectos tibetanos de Nepal están muy influenciados por las lenguas circundantes.
Occidentales, que consisten de dos grupos; el primero es mnga’.ris. o stod.skad. (habla del alto Tíbet) y que cubre un vasto territorio pero cuya población está muy diseminada; el segundo grupo consiste de dialectos hablados en el extremo occidental de la meseta tibetana: balti (sbalti), con un total de 300.000 hablantes en Pakistán y varios miles en Cachemira; ladakhi, hablado por varias decenas de miles en Cachemira; zankar (zangskari) con 5.000 hablantes en Tíbet y Cachemira; purik con 150.000 hablantes en Cachemira septentrional y garzha. La mayoría de hablantes de estos dialectos son musulmanes y algunos incluso usan el alfabeto árabe para escribir. El dialecto balti es conservador de algunas características muy arcaicas.
Septentrionales, hablados por grupos nómadas que habitan en las tierras de pastos del norte y caracterizados por su conservadurismo en la fonética y en el léxico. Entre ellos se incluyen el nub.hor., rgya.sde., nang.chen., byang.pa. y ‘dam.sog. Nororientales, que incluyen el amdo, el banak y el golok, cada uno de los cuales poseyendo variantes. Estos dialectos son especialmente importantes para el estudio de la lingüística comparativa del Tíbet pues han preservado características fonológicas y léxicas muy arcaicas. Orientales, que incluyen los dialectos jam (jams.), de los cuales los principales son los de chamdo (chb.mdo.), derege (sde.dge.), hor y otros.
Orientales extremos, hablados en la provincia china de Sichuan y llamados qiang por los chinos. El dialecto más interesante de este grupo es el gyarung, que puede ser no tanto un dialecto tibetano sino una lengua tibetano-birmana independiente. Meridionales orientales, a este grupo pertenecen los dialectos de mon.yul., komg.po. y otros, hablados en Bhután y a lo largo de la frontera tibetano-assamesa. La escritura tibetana es una adaptación del siglo VII d. C. de la escritura índica septentrional y todavía conserva algunos rasgos que recuerdan al devanagari que se usa para escribir hindi y otras lenguas del norte de la India y del Nepal. La escritura tibetana fue la base del alfabeto phags-pa introducido en China durante el dominio mongol (1280-1368).

Este sistema fue ideado por un lama para que sirviera como alfabeto universal para todas las diferentes lenguas del Imperio Mongol, pero tras la expulsión de los mongoles de China este alfabeto cayó en desuso. Algunos afirman que antes de su total desaparición influyó en la creación de la escritura coreana, pero esto es una conjetura no siempre aceptada. La escritura tibetana procede del alfabeto indio que trajeron los monjes budistas entre los siglos VII y X; es parecido al que emplean las lenguas indoarias. Aunque hay muchos dialectos tibetanos, algunos de los cuales no son mutuamente inteligibles, la lengua escrita es uniforme a lo largo de todo el Tíbet. Esto se debe a que la lengua escrita no refleja ningún dialecto actual sino una versión modificada de la lengua clásica del siglo VII d. C. La modificación supone intrusión de vocabulario moderno y un confuso intento de reflejar la morfología verbal del tibetano de Lhasa. Esta amalgama de antiguo y moderno es llamada tibetano escrito moderno.
Aunque hay pocas palabras procedentes del sánscrito o de otras lenguas índicas en el tibetano, hay muchos calcos procedentes de dichas lenguas, especialmente del sánscrito, como acabamos de decir. A su vez el tibetano ha influenciado notablemente al mongol, desde que los mongoles abrazaron el budismo tibetano. Hay cuatro tonos: medio (neutral), alto, bajo y menguante, que aunque no se señalan en la escritura pueden ser deducidos de la consonante inicial o de la consonante + vocal. El repertorio léxico de la lengua tibetana consiste de un gran número de morfemas monosilábicos que sirven como palabras, por derecho propio. No hay género gramatical, sino que ciertas partículas señalan el género, por ejemplo: grogs.po ‘amigo’, grogs.mo ‘amiga’; rgyal.po ‘rey’, rgyal.mo ‘reina’. Los números son del 1 al 10: gCig, gNyis, gSum, bZHi, INGa, drug, bDun, brGyad, dGu, bCu. La lengua tibetana tiene una característica, que comparte con otras lenguas orientales, consistente en usar para un mismo concepto dos palabras, dependiendo del tipo de comunicación, si se trata de una forma cotidiana o de otra honorífica, o si nuestro interlocutor es una persona de más o menos categoría. Muchos de los nombres de las variedades de tibetano incluyen el sufijo -pa/-po ‘pueblo’ o el sufijo -sKad/-kat o -ka/-kha ‘lenguaje’. El orden de la frase es sujeto, objeto y verbo.
[Fuente: proel.com]