Algunas variedades de té y sus propiedades
Thursday, November 9th, 2006
Existen cuatro tipos principales de té (blanco, verde, rojo y negro), pero a ellos hay que sumar las múltiples variedades existentes dentro de cada categoría, que suman más de 3000 tés de todo el mundo y son el resultado de los diferentes métodos de elaboración de la planta. La tradición asegura, y la ciencia demuestra, que la bebida más vieja del mundo –cinco mil años de edad confesados– puede no sólo mantener joven a quien la consume, sino también reducir el riesgo de padecer algunas enfermedades. Con más de doscientos componentes químicos y orgánicos, tomar té proporciona una alta cantidad de elementos positivos para la salud.

Son cada vez más los estudios clínicos ( tanto en el hombre como en animales) que sugieren que el consumo regular de té puede reducir la incidencia de una variedad de cánceres, incluyendo el de colon, páncreas y estómago. Según la medicina tradicional china también “estimula la visión, elimina la grasa, refresca la mente, elimina el calor y las toxinas, reduce el sueño, calma el espíritu y elimina la angustia, fortalece los dientes, estimula la diuresis, elimina la flema y preserva la salud”. A esto hay que agregarle que no todos son iguales o sirven para lo mismo.

TÉ BLANCO: Se produce a escala muy limitada lo que explica el elevado precio que alcanza en el mercado. China y Sri Lanka son los principales exportadores. Las yemas nuevas se recolectan antes de que se abran, se dejan marchitar para que se evapore la humedad natural y a continuación se desecan. Las yemas rizadas presentan un aspecto plateado (a veces se las denomina Silver Tip) y de ellas se obtiene una infusión de color pajizo muy pálido. Su principal característica es la alta capacidad antioxidante.

TÉ VERDE: Del peso seco de una hoja, un 30% son polifenoles. El té verde es un ejemplo. La elaboración se inicia al dejar secar las hojas recién cogidas, a las que después se aplica un tratamiento de calor para detener la fermentación que provocaría la descomposición de la hoja. Concretamente se someten a un proceso de cocción al vapor y de secado al fuego que detiene la fermentación de las enzimas. Las hojas luego se extienden y se secan antes de que se les prenda un último fuego que impide cualquier fermentación. Entre sus propiedades se pueden mencionar el buen complemento dietético debido a su alto contenido en Xantinas (ej: teína o cafeína) y polifenoles (ej: catequinas), que disminuye el colesterol y los triglicéridos, protege contra la arteriosclerosis; disminuye el riesgo cardiovascular; la grasa corporal y regula el nivel de insulina en sangre.

TÉ NEGRO: En este té, el contenido de polifenoles es del 10%. Su representante es el té negro. Los métodos y variedades difieren considerablemente según la región productora, pero el proceso siempre incluye cuatro pasos básicos : marchitamiento (para hacer flexible la hoja y poder enrollarla sin que se rompa), enrollado (para romper las células y facilitar las reacciones químicas de la fermentación), fermentación (la verdadera transformación para convertirse en té negro) y secado (detiene la fermentación en el momento deseado). Con el método tradicional “ortodoxo” se obtienen partículas más gruesas. Con el método CTC (triturar, cortar, enrollar) las hojas quedan más desmenuzadas, lo que resulta ideal para las bolsitas de té por ser la infusión más rápida y fuerte. El té negro es el más aromático, debido a que con la fementación se originan, a partir de los polifenoles, numerosos compuestos principalmente de tipo aromático. Esta variedad ayuda a la relajación de los vasos sanguíneos, debido a su contenido en flavonoides y colabora en la no oxidación del colesterol “bueno”. A su vez previene las caries dentales y protege el sistema cardiovascular.

TÉ ROJO: Se obtiene por recolección de las hojas del arbol Camelia Sinensis, a las cuales se le aplica un breve secado al aire libre, para después pasar a un secado mas prolongado en una habitación cerrada, extendidos los brotes tiernos del arbusto.
Es un tipo de té “semifermentado”, está a mitad de camino entre el té blanco y el té “fermentado” negro. Su color entre marrón y pardo rojizo le hace característico
Tiene un sabor bastante suave y con mayores propiedades aromáticas que el resto debido a la fermentación de los polifenoles para dar numerosos compuestos aromáticos. Algunas de sus propiedades: antioxidante, protector del sistema cardiovascular, prevención del cáncer.
Desde hace algunos años el té es objeto de estudio de muchos científicos por sus efectos beneficiosos sobre la salud. No hay que olvidar sus componentes minerales como sodio, potasio, níquel, cobre, hierro, silicio, aluminio, magnesio, fósforo y calcio, aunque algunos de ellos se pierden con el envejecimiento de las hojas como también la presencia mínima de vitaminas pero que constituyen un enriquecimiento de la bebida al contener del tipo A, B, C, E y P. A esto hay que sumarle sus componentes más conocidos y los más apreciados por su efecto: la teína o cafeína. El té parecería presentarse como un “combo para la salud”; sin embargo los científicos advierten que se necesita más investigación para probar los resultados a mayor escala y averiguar si hay efectos secundarios. Sólo resta esperar los próximos trabajos.





