Archive for the ‘China’ Category

China confirmó el lanzamiento de su primer misil antisatélite

Tuesday, January 23rd, 2007

China confirmó la realización de un ensayo con un misil anti satélite, pero aclaró que está en contra de una carrera armamentista en el espacio, ante la ola de críticas que recibió de la comunidad internacional por el test militar.

“China quiere subrayar que siempre defendió un desarrollo pacífico del espacio y se opone a una carrera armamentista en el espacio”, destacó el vocero de la Cancillería, Liu Jianchao, en una conferencia de prensa. “Nunca participó y no participará jamás en ningún tipo de carrera de armamento en el espacio”, insistió.

El 12 de enero, el Pentágono siguió el derribo del satélite chino paso a paso, pero lo mantuvo en secreto hasta que se conocieron detalles por la publicación especializada Aviation Week and Space Technology: es la primera vez que se hace un lanzamiento así desde la tierra.

EE.UU. criticó el ensayo diciendo que China estaba poniendo en riesgo toda la cooperación que había entre Washington y Beijing sobre control de armas. Gran Bretaña, Japón, Australia y Canadá también condenaron el test antisatelital pidiendo todo tipo de explicaciones. Pero las autoridades chinas no reaccionaron oficialmente, contentándose con recordar su compromiso de una utilización “pacífica” del espacio.

Doce días después de realizada la prueba, China rompió el silencio. Al ser consultado  sobre el tiempo que su país se tomó para confirmar esta información, Liu Jianchao afirmó que su país “no tiene nada que ocultar”. Y agregó: “Luego de que las partes involucradas comunicaron sus inquietudes, respondimos rápidamente”.

El gobierno comunista chino siempre consideró como una amenaza los satélites estadounidenses que espían de forma permanente. Por esta razón, desde su lanzamiento en 1956, el programa espacial chino es controlado de manera férrea por militares. En cuanto a EE.UU., siempre se negó sistemáticamente a firmar un tratado que prevea la desmilitarización global del espacio, para poder tener libertad de acción a ese nivel.

La dinastía Zhou

Tuesday, January 23rd, 2007

La dinastía Zhou fue una dinastía china que gobernó entre alrededor de 1050 adC y 256 adC. Es la tercera dinastía china en la historia tradicional, y la segunda, tras la dinastía Shang, de la que existe constancia por fuentes escritas de su época. La dinastía Zhou fue la última de las dinastías de reyes anteriores a las dinastías imperiales. En esta época vivieron los grandes pensadores chinos de la antigüedad, como Confucio, y se inició la literatura china clásica.

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La época Zhou puede dividirse en dos periodos bien diferenciados: Los Zhou occidentales hasta el año 771 adC, que gobernaron un estado fuerte y centralizado desde las capitales de Hao y Feng; y los Zhou orientales, entre 771 adC y 256 adC, que mantuvieron un poder puramente simbólico o nominal desde la corte de Chéngzhou (cerca de la actual Luoyang). Esta segunda etapa, en que la unidad simbólica del reino coincidía con la existencia de múltiples estados de hecho independientes, se subdivide tradicionalmente en dos periodos: el periodo de las Primaveras y los Otoños y el periodo de los Reinos Combatientes.

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Orígenes de los Zhou
El pueblo Zhou era un pueblo diferente de los Shang. Provenientes del oeste, se enfrentaron en una guerra con los Shang, derrotando a éstos en la batalla de Muye. Este suceso, que podría considerarse uno más de entre muchos acontecimientos bélicos similares que probablemente se produjeron en el norte de China en la antigüedad, ha sido ampliamente narrado en las fuentes chinas y se interpretó como un traspaso de poder de una dinastía corrupta a una nueva dinastía de reyes virtuosos. Esta visión responde a un concepto introducido en el pensamiento chino durante la época Zhou: El mandato del cielo (tianming), la legitimidad de gobierno concedida por el Cielo (considerado una deidad en esta época) a una clase de dirigentes virtuosa que gobernaba con justicia. Desde esta visión legitimista, los últimos reyes Shang aparecen como reyes crueles y corruptos, mientras que los primeros reyes Zhou habrían sido justos y sabios. Merecen una mención especial los tres primeros gobernantes conocidos de los Zhou: El Rey Civilizador o de la Cultura (Wénwáng), rey sabio que murió antes de la victoria frente a los Shang; el Rey Guerrero (Wuwáng), que completó la estrategia del Rey Civilizador y consiguió la derrota definitiva de los Shang, convirtiéndose en el primer rey de los Zhou como dinastía; y el Duque de Zhou (Zhougongdan), hermano del anterior que gobernó como regente tras la muerte de aquél y consolidó el poder de los Zhou. Este último sería considerado en los textos confucianos como ejemplo de caballero virtuoso.

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En esta época aparecen las obras más antiguas de la literatura china. Las ideas del Duque de Zhou sobre el buen gobierno de un estado aparecen recogidas en el libro clásico Shangshu, también llamado Shujing, o, en español, el Clásico de los Documentos. También se han atribuido al Rey Civilizador y al Duque de Zhou pasajes antiguos del Yìjing o Clásico de las Mutaciones y del Shijing o Clásico de las Odas. Tales atribuciones son legendarias y resulta difícil determinar qué partes de estos libros, muy reelaborados por la tradición posterior, se remontan realmente a esa época. En todo caso, son estos libros, de importancia fundamental en la historia cultural china, los que han dado a este periodo fundacional de los Zhou una relevancia máxima en la historiografía tradicional china.

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Respecto al origen geográfico del pueblo Zhou, se sabe que atacaron a los Shang desde el oeste por lo que tradicionalmente se ha considerado que su región ancestral debía estar en la zona alta del Río Amarillo, en la actual provincia de Shaanxi. En 1931 el historiador Qián Mu presentó su tesis de que el origen de los Zhou estaría más al este, en la actual provincia de Shanxi. Esta hipótesis se ha visto reforzada por descubrimientos arqueológicos posteriores. Además, el origen ancestral de los Zhou en Shanxi explicaría el apego que sentían los reyes Zhou por el río Fen, afluente del Río Amarillo al este de la corte de Hao. En cualquier caso, el debate sobre el origen territorial de los Zhou continúa abierto en la actualidad.

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Caída de los Zhou occidentales
En el año 771 adC, una alianza formada por el estado vasallo de los Shen y el pueblo nómada de los Quanróng lanza un ataque contra la corte de Hao, en el que muere el duodécimo monarca Zhou, el rey You (Youwang). El ataque se debió a que el rey You había repudiado a su esposa, hija del marqués de Shen, sustituyéndola por una concubina.

El sucesor del rey You, el rey Ping (Pingwáng), acaba trasladando la corte, en el año 722 adC, a un lugar más seguro, más al este, en Chengzhou, cerca de la actual Luoyang. Sin embargo, la corte Zhou (Zhou orientales a partir de ahora) ya no controla de manera efectiva el territorio. Su autoridad teórica será aún respetada pero, en la práctica, el territorio se verá dividido en estados independientes dirigidos por soberanos que se enfrentarán a menudo entre ellos. Estos enfrentamientos se convertirán en guerras habituales en el periodo de los Reinos Combatientes. En esta época, uno de los estados, el de Qín se convertirá en el más poderoso.

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Caída de los Zhou orientales
En el año 256 adC el ejército de Qin destruye la corte Zhou, derrocando al último rey, el rey Nan (Nanwáng). 35 años más tarde, en 221 adC el soberano de Qin consigue someter a los demás estados bajo la nueva dinastía Qin y asume el nuevo título de “emperador” (huángdì), convirtiéndose en el Emperador Inicial (Shi Huángdì), más conocido en la actualidad como Qin Shihuang.
[Fuente: wikipedia.org]

Cuentos populares chinos (II)

Monday, January 22nd, 2007

LOS CUATRO DRAGONES

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Hace muchos, muchísimos años, no había ni ríos ni lagos en la tierra, solamente existía el Mar el Este, en el que vivían cuatro dragones: el Dragón Largo, el Dragón Amarillo, el Dragón Negro y el Dragón Perla.
Un día, los Cuatro Dragones salieron a la superficie del mar y decidieron ir a darse una vuelta por el cielo. Allí jugaron al escondite entre las nubes esponjosas, volaron y planearon, saltaron y rieron.
De repente, el Dragón Perla gritó: -¡Venid aquí, rápido!
-¿Qué ocurre? – preguntaron los otros tres, mirando hacia dónde señalaba el Dragón Perla. Sobre la tierra, vieron a mucha gente sacando frutas y tartas y quemando varitas de incienso. ¡Estaban rezando! Una mujer joven, arrodillada en el suelo con un niño delgado sobre la espalda, imploraba:
- Por favor, Dios del Cielo, envíanos lluvia rápido o no tendremos nada para comer….
No había llovido desde hacía mucho tiempo. Los cultivos se marchitaban, la hierba se volvía de color amarillo y los campos se secaban bajo el sol abrasador.
- ¡Pobre gente! ¡Qué pena me dan!- dijo muy triste el Dragón Amarillo.
- Si no llueve pronto, no tendrán nada para comer y morirán…- dijo el Dragón Negro.
Los Cuatro Dragones se quedaron muy pensativos buscando alguna solución para ayudar a la gente de la Tierra.
- ¿Y si fuéramos a ver al Emperador Jade y le pidiéramos que enviara lluvia a la Tierra? - propuso el Dragón Perla.
- ¡Muy buena idea! – contestó el Dragón Amarillo.
- ¡Sí! ¡Seguro que él podrá ayudar a esa pobre gente! – contestó el Dragón Negro.
Así que los cuatro Dragones se dispusieron a visitar al poderoso Emperador Jade, que vivía en el Palacio Celestial.
El Emperador Jade era muy poderoso, ya que se encargaba de los asuntos del Cielo, de la Tierra y del Mar. Los cuatro Dragones entraron corriendo en el Palacio Celestial. El problema que les traía era realmente urgente, pero al Emperador no le gustaron aquellas prisas, ya que estaba en un concierto de hadas.
- Qué estáis haciendo aquí, vosotros? – les preguntó enfadado. – ¿No deberíais estar en vuestro Mar?
El Dragón Largo se acercó al Emperador y le dijo: - Majestad, hemos venido a pedirle que envíe un poco de lluvia a la Tierra. Los cultivos en la Tierra se están secando por falta de lluvia y pronto las gentes no tendrán nada para comer.
- Está bien- dijo el Emperador Jade.- Iros tranquilos. Mañana enviaré la lluvia.-

Y siguió escuchando tranquilamente las canciones de las hadas.
- ¡Muchas gracias Majestad! – contestaron felizmente los Cuatro Dragones.
Pero pasaron diez días y todavía no había caído una gota de agua sobre la Tierra. La gente pasaba hambre. Comían cortezas de árbol o raíces de plantas y cuando esto se acabó, comieron incluso arcilla.
Viendo esto, los Cuatro Dragones se sintieron muy mal y se dieron cuenta que el Emperador Jade sólo se preocupaba de pasárselo bien, sin tomar en serio los problemas de la gente. Sólo podían confiar en ellos mismos para ayudar a la gente de la Tierra. Pero, ¿cómo iban a hacerlo?
Mirando hacia el mar, el Dragón Negro dijo que había tenido una gran idea.
- ¿Qué es? Vamos, rápido, ¡cuéntanoslo! – gritaron los otros tres Dragones.
- Mirad, ¿no veis que hay muchísima agua en el mar en el que vivimos? ¡Podríamos llenar nuestras bocas de agua y luego rociarla sobre la Tierra! ¡Sería como la lluvia!- explicó el Dragón Negro.
- Es una idea fantástica – dijo el Dragón Amarillo.
- Los campos se regarán y la gente podrá recoger las cosechas y no morirá de hambre! ¡Vamos, no hay tiempo que perder!
- Esperad un momento- dijo el Dragón Perla muy pensativo.
- ¿Qué ocurre ahora? ¿No ves que tenemos prisa? – contestó el Dragón Largo.

– ¡La gente de la Tierra está esperando la lluvia!
- ¿No habéis pensado que el Emperador Jade nos castigará si se da cuenta?
- A mi no me importa- contestó el Dragón Largo con determinación. –Haría lo que fuera para ayudar a esa gente.
- ¡Pues a mi tampoco me importa! – contestó el Dragón Perla.
El Dragón Amarillo y el Negro se miraron y dijeron a la vez: - ¡A nosotros tampoco!
- Entonces, ¡manos a la obra! ¡Pase lo que pase, nunca nos arrepentiremos de esto!- exclamó el Dragón Negro.
Así que volaron hacia el mar. Abrieron bien sus bocas y las llenaron de agua. Volvieron a alzar el vuelo y revolotearon por el cielo, produciendo viento. Sus alas taparon el sol y la gente miró al cielo creyendo que de verdad se avecinaba una gran tormenta. Entonces los cuatro Dragones empezaron a pulverizar el agua sobre la tierra.
Cuando habían vaciado sus bocas, volvían a llenarlas en el mar y subían al cielo otra vez. Y así lo hicieron una vez y otra, hasta que había caído una buena lluvia sobre la Tierra.
La gente salió de sus casas mirando hacia el cielo y gritando con alegría: - ¡Está lloviendo, está lloviendo! ¡Salvaremos la cosecha!
El agua cayó sobre la Tierra y los campos reverdecieron. La gente cantaba para agradecer al Dios del Cielo la lluvia y los niños bailaban y saltaban sobre los charcos de agua.
Cuando el Emperador Jade se dio cuenta que estaba lloviendo se puso furioso. ¿Cómo se habían atrevido a llevar lluvia a la Tierra sin su permiso? Ordenó que sus soldados fueran a buscar a los Cuatro Dragones y los trajeran ante él. Estaba dispuesto a castigarlos muy duramente por haberlo desobedecido.
Cuando los Dragones estuvieron en el Palacio Celestial, el Emperador Jade llamó al Dios de la Montaña y le ordenó que trajera cuatro montañas para encerrar a los Cuatro Dragones. El Dios de la Montaña trajo volando cuatro montañas y las colocó sobre los cuatro Dragones, que quedaron atrapados sin poder moverse.
Aún así, los Cuatro Dragones nunca se arrepintieron de lo que habían hecho, porque habían ayudado a gente que lo necesitaba.
Convencidos de querer hacer siempre buenas acciones para ayudar a los hombres, los Cuatro Dragones se convirtieron en cuatro ríos, que fluyeron a lo largo de altas montañas y profundos valles, cruzando la tierra y ofreciendo su agua a las gentes, para llegar finalmente al mar.

 Y de esta manera se formaron los cuatro grandes ríos de China:

  • Heilongjian (el Dragón Negro) al norte
  • Huang He (el Dragón Amarillo) en el centro
  • Changjiang (Iang-Tsé o río Largo) al sur
  • Xi Jiang (Perla) en el lejano sur

[Fuente: educastur.es]

 

Ensalada Rijan ban san su

Sunday, January 21st, 2007

Ingredientes para 6 personas:

Dos pechugas de pollo cocidas
1/2 Kg. de pepinos
100 grs. de jamón de York
1 huevo
2 cucharadas de aceite de ajonjolí
3 cucharadas de salsa de soja
2 chucharaditas de mostaza
1 tomate
Vinagre

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Preparación:

Cortar la pechuga muy finamente en hebras.
Batir el huevo con un poco de sal y hacerla como tortilla muy fina en una sartén grande.
Cortar el tomate en rodajas, salarlo y apartarlo.
Pelar el pepino y cortarlo junto con el jamón de York y la tortilla como juliana.
Mezclar el aceite, el vinagre, la soja y la mostaza y ponerlo en una salsera.
Disponer todo en un plato según el gusto estético y servir

Cuentos de la dinastía Tang de China

Saturday, January 20th, 2007

La dinastía Tang (618-907) constituyó la edad de oro de la literatura china. En el corto espacio de doscientos noventa años se manifestaron numerosos poetas y escritores tales como Li Bai, Du Fu, Bai Juyi, Li Gongzuo y Bai Xingjian, que dejaron inmortales obras maestras. Más de cincuenta mil poemas y cuatrocientos relatos de la dinastía Tang permanecen hasta hoy en día haciendo resaltar la gloría de la secular civilización de China.
La novela existía en estado embrionario en la época de las Seis Dinastías (222-589); entonces brotaron múltiples cuentos y anécdotas interesantes. Sin embargo, sea porque se trataba de historias extrañas o acaso actos y dichos de hombres célebres, la mayoría de esos relatos no pasaban de esbozos o simples anécdotas. Hu Yinglin (1551-1602), un crítico perteneciente a la dinastía Ming, escribió:

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El período de las Seis Dinastías es fértil en cuentos extraños; la mayor parte de ellos no fueron inventados deliberadamente, sino basados en rumores, en narraciones deformadas por la tradición oral. Recién durante la dinastía Tang los escritores comenzaron a escribir con su propia imaginación.

En efecto, en esa dinastía aparecen cuentos de gran vuelo, con lenguaje pulido y riqueza de detalles que brindan una imagen auténtica y vívida del pueblo y de la sociedad de entonces. La poesía y la novela fueron las dos formas literarias más desarrolladas de esa época. En la dinastía Song, Hong Mai (1123-1202) expresó:

Debemos estudiar las novelas Tang. Hasta los más pequeños hechos son exquisitamente emocionantes y muy seguido el lector sucumbe a su encanto, sin caer en cuenta de ello. Las novelas y la poesía Tang son maravillas de su época. Para comprender el por qué de ese desarrollo tan rápido, tenemos que volver tiempo atrás.

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La dinastía Tang quedó establecida a continuación de la revuelta campesina de fines de la dinastía Sui (581-618). Li Yuan, primer emperador de los Tang y su hijo Li Shimin aprovecharon la sublevación campesina para ocupar Chang’an y apropiarse de los frutos de su victoria. Al comienzo del siglo VII, completaron la unificación del país poniendo fin así a cuatro siglos de separatismo local, de invasión extranjera y de caos que habían seguido a la caída de la dinastía Han (220 a.n.e.). Li Shimin fue uno de los más destacados emperadores de la China medieval. Detuvo la amenaza de invasiones foráneas, desarrolló las regiones fronterizas y abrió la ruta hacia el oeste, dando de esa manera un nuevo impulso a los intercambios económicos y culturales entre el este y el oeste. Con el desenvolvimiento de fuerzas productivas se engendró un gran renacimiento cultural. Literatura, arte, música, danza y escultura florecieron como nunca.

A medida que el comercio prosperaba, se veía surgir grandes ciudades. Chang’an, actual Xi’an, sirve de cuadro a seis cuentos sobresalientes: Liangzhou, Yangzhou, Guangzhou y otras ciudades, eran centros prósperos del comercio con el exterior. Comerciantes árabes, sacerdotes y profesores extranjeros llegaron en gran número a China; había de cuatro a cinco mil extranjeros tan sólo en la ciudad de Chang’an. Las exigencias de la nueva clase urbana de comerciantes en cuanto a literatura y entretenimientos constituyeron un fuerte estímulo para el desarrollo de la poesía y de la literatura nacional y regional, en los géneros más variados. Sobre esa base creció la novela corta.

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Otro factor a tener en cuenta es el conflicto que debía estallar inevitablemente entre la clase urbana naciente y todo lo que caía en decadencia en el viejo sistema feudal. Este conflicto fue una mina temática para la literatura. Así, pues, el puesto importante otorgado a los relatos de la dinastía Tang en la historia de la literatura china reposa en el hecho de que sus autores nos brindaron una pintura romántica, pero relativamente realista y emotiva, de la vida en aquella época. Las rivalidades intestinas de la clase dominante y la oposición popular a los señores feudales en el curso de la dinastía Tang están bien reflejadas en estas obras.

[Fuente: CRI]