La prosperidad conlleva más de una desventaja

Guangzhou, la caótica capital exportadora en el sur de China, pareció alcanzar un importante hito chino este mes, al convertirse en la primera ciudad del gigante asiático en llegar a un ingreso per cápita de 10 mil dólares, más de cinco veces la cifra nacional y un umbral aproximado para transformarse en un país “desarrollado”.

Sin embargo, en una medida de lo problemática que puede ser la prosperidad, la ciudad acaba de instituir una prohibición sobre las motocicletas y bicicletas motorizadas, con la esperanza de reprimir una ola de crímenes que ha crecido a más de 100 mil actos delictivos al año.

Los vehículos, el principal medio de transporte para los trabajadores migrantes que se abren paso con esfuerzo por la jerarquía económica de Guangzhou, también son preferidos por los criminales que han aterrorizado a la ciudad en años recientes, como un caso impresionante a fines del 2005, cuando un ladrón en motocicleta le cercenó la mano a una mujer. Los reportes noticiosos concluyeron que los ladrones motorizados estaban divididos en pandillas, entre ellas una, llamada los “Cortamanos“.

“El crimen será un problema a largo plazo en Guangzhou”, comentó Peng Peng, director de administración de investigación para la Academia de Ciencias Sociales de Guangzhou. “En tanto exista una brecha enorme entre ricos y pobres en la ciudad, Guangzhou sufrirá por el crimen”.

El Partido Comunista constantemente trata de centrar las expectativas del pueblo chino en un futuro promisorio, aunque distante, donde todo el mundo es más rico y donde China es una verdadera nación moderna.

Sin embargo, ciudades como Guangzhou y la cercana Shenzhen, auténticamente prósperas, ahora aprenden cómo la nueva riqueza puede traer nuevos problemas y no sólo resolver los viejos.

La desigualdad en Guangzhou es indiscutiblemente radical entre los 7.5 millones de residentes registrados y los aproximadamente 3.5 millones de migrantes. En fechas recientes, Guangzhou tuvo que reducir su cifra de ingreso per cápida a 7.800 dólares; el nivel de 10 mil dólares había sido calculado sin incluir a los migrantes, con salarios marcadamente bajos.

Pero la compasión pública tiene límites. Los estudios muestran que los migrantes son responsables de gran parte del crimen en las calles de Guangzhou.

Recientemente ha habido rumores, incluso por parte de un funcionario de alto rango en el Partido Comunista de Guangzhou, de imponer un tope al número de migrantes a los que se permite entrar a la ciudad como medio para frenar los problemas sociales. Hasta la fecha, la ciudad no ha establecido ninguna restricción, pero la prohibición de las motocicletas ya ha obligado a partir a miles de usuarios de taxis motocicletas.

Guangzhou

[Fuente: The New York Times]

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