La epopeya Manas

Kirguizistán, un país majestuosamente situado en la cadena montañosa de Tien Shan, en Asia Central, se enorgullece de poseer un marco natural espectacular y tradiciones nómadas muy antiguas. La forma predominante de expresión cultural de los nómadas kirguises es la narración de epopeyas que han sobrevivido a lo largo de los siglos gracias a una transmisión exclusivamente oral. Kirguiz es una vieja minoría étnica en China, que ahora vive principalmente en la Región Autónoma Uygur de Xinjiang, noroeste de China.

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El arte de los akyns, narradores kirguises de relatos épicos, combina el canto, el arte dramático, la improvisación y la composición musical. Estas representaciones tienen lugar con motivo de fiestas religiosas o privadas, en ceremonias que se celebran en ciertas temporadas o en las fiestas nacionales. La tradición está más arraigada en las regiones del norte y del sur de Kirguizistán.

El carácter excepcional de los relatos épicos kirguises procede de sus intrigas dramáticas apasionantes y de su fundamento filosófico. Además, son una verdadera enciclopedia oral de los valores sociales, del saber cultural y de la historia del pueblo kirguís. El relato épico más famoso es la trilogía de Manas, que data de unos mil años y que incluye tres epopeyas: Manas, Semetey y Seitek.

Esta obra maestra es digna de mención no sólo por su extensión (16 veces más larga que la Iliada y la Odisea de Homero), sino también por la riqueza de su contenido. La epopeya de Manas, mezcla de hechos históricos y de leyendas, inmortaliza los acontecimientos más memorables y más tumultuosos que acontecieron en el país desde el siglo IX.

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También se han preservado más de cuarenta otras aventuras, más cortas. A la diferencia de la epopeya de Manas, en la que el relato ocupa el lugar principal, esas obras suelen interpretarse con un acompañamiento de komuz, laúd kirguís de tres cuerdas. Cada epopeya posee su propio tema distintivo, su melodía y su estilo.

Antaño, los akyns eran personajes muy respetados, que iban de región en región y participaban a menudo en certámenes de narración. Se apreciaba en ellos sus gestos expresivos, entonaciones e imitaciones de gran viveza, acordes con el contenido emocional de las historias que contaban. En los años 1920, se transcribió la primera parte de la trilogía de Manas, a partir de la interpretación oral del gran cantante épico Sagynbay.

Aún hace poco tiempo, los maestros akyns formaban a los jóvenes aprendices y realizaban frecuentes giras, pero la crisis económica actual y la modernización tienden a hacer desaparecer ese modo de transmisión. Los jóvenes están cada vez más desarraigados del patrimonio oral de sus antepasados. Sin embargo, a pesar de esas amenazas, las epopeyas siguen siendo un componente esencial de la identidad kirguís y continúan inspirando a escritores, poetas y compositores contemporáneos.

[Fuente: unesco.org]

2 Responses to “La epopeya Manas”

  1. Cuauhtlácatl Says:

    Es interesante el que cada vez nos ocupemos más por hacer notar la importancia de la culutra oral en diferentes grupos humanos que habitan y comparten un mundo donde la escritura parece haber ganado la partida. El arte de la memoria y del hablar frente a los demás reunidos alrededor del narrador se consideró muchos años como un fenómeno de incivilidad (si son culturas que eso hacen es porque no tienen escritura, y si no tienen escritura ergo son incultos).
    Maravilloso artículo, lavidaessuenio.

  2. lavidaessuenio Says:

    Muchas gracias Cuahtlácatl. Estoy de acuerdo con lo que decís, pero no podría haberlo expresado tan bien.
    Un abrazo.

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