Capítulo infame de la historia de EE.UU.

Durante el invierno de 1942, durante los acalorados primeros meses de guerra entre Estados Unidos y Japón, el gobierno estadounidense ordenó que decenas de miles de personas de origen japonés, dos tercios de ellos con ciudadanía estadounidense, se presentaran en puntos de reunión que había repartidos por todo el Oeste para ser trasladados a campos de internación.

Este infame episodio de la historia de Estados Unidos ha sido profusamente detallado en libros y memorias, así como en las famosas fotos de Ansel Adams. Pero ahora han sido descubiertas cerca de 800 nuevas instantáneas de ese período, que tomadas por la fotógrafa Dorotea Lange, llevaban medio siglo olvidadas en los Archivos Nacionales después de ser incautadas por el gobierno.

Capitulo infame

Adams mostraba a los internos en el ahora tristemente famoso campo de Manzanar, California, con poses heroicas, recortándose contra las majestuosas Sierras. Las imágenes de Lange – de las que casi un centenar se publican por primera vez- narran una historia descarnadamente diferente. Las fotografías de Impounded –Incautados- llevan el característico sello documental de Lange (sus fotografías más conocidas son las de los granjeros emigrantes de la Depresión, tomadas por encargo para la Oficina de Seguridad Agrícola). Aparentemente espontáneas y sin iluminación adicional, son imágenes que, cuidadosamente dispuestas, condensan intensas emociones humanas.

“Nos dicen que las condiciones en los campos eran mucho peores de lo que la mayoría de la gente piensa”, afirma Linda Gordon, una historiadora de la Universidad de Nueva York que ha editado el libro junto a Gary Y. Okihiro, historiador de la Universidad de Columbia. Ambos han escrito ensayos para el volumen.

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La obra de Lange ilustra sin concesiones la cruda realidad de la vida durante este extraordinario capítulo de la historia de Estados Unidos, cuando unas 110.000 personas fueron trasladadas junto a sus familias, a veces a punta de pistola, a caballerizas y casuchas de cartón alquitranado donde padecieron calor y frío insoportables, suciedad, polvo y unas pestilentes cloacas abiertas.

En su texto, Okihiro describe en qué ambiente se produjo la deportación. Cita una editorial del diario Los Ángeles Times de la época: “Se incuben donde se incuben sus huevos, una víbora no dejará de ser víbora, de manera que un japonés de origen estadounidense, nacido de padres japoneses, siempre será un japonés, no un estadounidense”.

Sin embargo, según Gordon, “el gobierno estadounidense había suprimido deliberadamente los informes del FBI y del espionaje militar que llegaban a la conclusión de que los estadounidenses de origen japonés no suponían ningún riesgo para la seguridad”.

La Autoridad de Reubicación en Tiempo de Guerra contrató a Lange para documentar los internamientos, posiblemente para demostrar a la opinión pública que los detenidos no eran maltratados y que no se vulneraba el derecho internacional. Pero prácticamente en los 21 establecimientos que visitó Lange, el gobierno trató de restringir sus movimientos. En los centros de agrupamiento y en Manzanar no se le permitió fotografiar las alambradas de espino, las atalayas con reflectores, los guardias armados, ni ningún síntoma de resistencia. Además, se le dejó bien claro que no debía hablar con los detenidos.

Lange, que murió en 1965, mostró a familias que habían abandonado sus casas y propiedades. Como no podían llevarse sus pertenencias consigo a los llamados centros de agrupamiento, con frecuencia se les obligaba a venderlas a especuladores a precios de saldo.
En desgarradoras imágenes que recuerdan incómodamente a las redadas nazis de judíos europeos, las fotografías de Lange muestran sucesiones de largas filas de gente bien vestida, con números colgándoles del cuello, esperando pacientemente a ser atendidos y enviados a un destino desconocido.

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“No se puede saber a ciencia cierta el valor de todo lo que perdieron”, afirma Okihiro en una entrevista, pero cita un estudio encargado en 1983 por un comité del Congreso que calcula que los internos perdieron el equivalente, ajustando la inflación y el interés, a una cifra situada entre 1.900 y 4.800 millones de euros, en concepto de bienes y títulos de propiedad.
Okihiro escribe que un hombre, Ichiro Shimoda, estaba tan consternado que trató de suicidarse mordiéndose su propia lengua. Al no lograrlo, intentó asfixiarse. Al final encontró su propia muerte, trepando un alambre de espino y un guardia lo mató de un tiro.
Otro hombre, Kokubo Takara, murió después de ser obligado a mantenerse en fila bajo la lluvia como medida disciplinaria en Sand Island, Hawai.

En los centros de agrupamiento del archipiélago hawaiano, escribe Okihiro, algunos detenidos fueron obligados a desnudarse totalmente para registrar cada una de las cavidades de su cuerpo.

En muchas de las fotografías de Lange, los individuos apartan la mirada de la cámara, con lo que acentúa su tristeza y su ansiedad.
Sin embargo, la fotografía también pone de relieve el carácter esencialmente estadounidense de los detenidos: un voluntario del ejército de EE.UU. ayuda a su madre y a su familia a prepararse para el internamiento, un muchacho sonriente esgrime un bate de béisbol, otro lee una historieta.

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Según Gordon, con sus fotos de internos, Lange estaba decidida a retratar fielmente lo que había visto.
“Arrinconó a propósito algunos de sus principios estéticos, porque lo que quería era levantar acta documental”, explica Gordon.
“Era sobre todo una retratista, interesada en el individuo”, añade.
“Pero hay ocasiones, es sus fotografías, en las que prescinde del individuo para captar la experiencia en su conjunto. Pero siempre muestra sus hermosas composiciones, absolutamente clásicas”, concluye.

[Fuente: The New York Times, Dinitia Smith]

7 Responses to “Capítulo infame de la historia de EE.UU.”

  1. Cuauhtlácatl Says:

    Excelente artículo, Mata-san. Traté de ir a la fuente porque quería corroborar los créditos de las imágenes, pero el archivo del New York Times es de pago. Todo porque como mencionas al principio las fotografías de A. Adams quisiera saber si todas las que pusiste son de Lange, y es que la primera tiene el toque Adams (el cielo, la definición del f./64) y el resto es más Lange. Saludos!

  2. mata82 Says:

    Estas en lo correcto Cuauhtlácatl!
    La primera y la última fotografía son de Ansel Adams y las otras de Lange.
    Saludos! Muchas gracias

  3. lavidaessuenio Says:

    Muy buena la nota. Hicieron una película en los 90’s acerca de esos campos, pero no tuvo demasiado éxito. Felicitaciones.

  4. jazlima Says:

    Qué película?

  5. lavidaessuenio Says:

    Creo que en español se llamaba “Bienvenidos al paraíso” con Denis Quaid y el resto del reparto no lo recuerdo…

  6. lavidaessuenio Says:

    Uffff, nada mas ni nada menos que una película de Alan Parker. Se llama “Come see the paradise” y es del año 90.
    Para mayor información:
    http://www.imdb.com/title/tt0099291/
    Saludos.

  7. jazlima Says:

    Gracias, voy a ver si la bajo. Beso.

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