Tangren
Tangren es el nombre con el que se conocen las figurillas de personas, animales, flores y plantas hechas con maltosa o azúcar de malta mediante una serie de técnicas artesanales. Sus orígenes se remontan a la dinastía Song (960-1279), época en que el acabado de estos objetos era generalmente plano, parecido a los dibujos de hoy en día realizados con esta sustancia. A lo largo de la historia, esta artesanía ha recibido nombres bastante curiosos, entre ellos caramelo de ópera, pagoda de caramelo, mamá de caramelo y tortuga de caramelo.

Antiguamente, quienes se dedicaban a este dulce oficio iban por las calles pregonando sus productos. En un extremo de la pértiga de madera que cargaban sobre los hombros había atado un pequeño horno para fundir la maltosa; en el otro, llevaban sus utensilios y maltosa amarilla, roja, verde y de otros colores. El secreto de la elaboración del jarabe de maltosa está en saber controlar el fuego. En efecto, si la maltosa está demasiado caliente, resulta blanda y es fácil que se deforme; y, por el contrario, si la temperatura no es lo suficientemente elevada, la maltosa está demasiado dura y no puede moldearse.

Uno de los utensilios más característicos empleados por los artesanos del tangren son unas fuentes redondas sobre las que hay pintados diferentes motivos de flores, pájaros, insectos y otros animales. Después de pagar, el cliente hace girar una manecilla colocada en el centro de la fuente. El artesano hace la figura que señala la manecilla al detenerse. Como eran muy baratas, cuando el nivel de vida de los chinos era relativamente bajo, las figurillas de maltosa constituían uno de los juguetes favoritos de los niños. A principios de la década de 1980, podía conseguirse una por menos de diez centavos o unos cuantos tubos vacíos de pasta de dientes. Pero a medida que la situación económica de los ciudadanos chinos fue mejorando, las figurillas de maltosa quedaron relegadas al rincón del olvido.

Afortunadamente, en los últimos años ha vuelto a despertarse el interés por esta valiosa expresión de la artesanía popular. Hoy en día no resulta fácil encontrar por las calles a un artesano de tangren: para verlos en acción, hay que desplazarse a los pueblos del interior de China o visitar una de las ferias que se celebran en las ciudades, donde estas figurillas se venden por unos yuanes. En los lugares turísticos, como por el ejemplo la calle de bares cercana al lago Shichahai, situada en el centro de la capital, su precio puede llegar a los diez yuanes.
[Fuente: CRI]
November 5th, 2006 at 5:05 pm
Es impresionante!
November 5th, 2006 at 7:22 pm
Si, es muy lindo, un poco mas creativo que nuestros pirulines…
November 5th, 2006 at 9:42 pm
Tal cual! La leÃa y me acordaba de los pirulines… pero estos se comen? DarÃa pena…
November 5th, 2006 at 11:11 pm
Se pueden comer, pero da la sensación de que cumplen función de adornos o juguetes. Es cierto que darÃa pena…
November 6th, 2006 at 8:48 am
Lo mejor serÃa que hicieran dos tipos de figuritas: una con forma bonita para jugar y la otra con forma de piruleta!!!
November 6th, 2006 at 11:01 am
Jajaja!!! Claro, y asunto arreglado…