Heladera ecológica: el electrodoméstico más vendido en China
Sunday, October 29th, 2006
Todos sabemos que los electrodomésticos han liberado a una parte de la humanidad de tareas cotidianas tan necesarias como pesadas y aburridas, haciendo la vida diaria más cómoda y fácil. Sin embargo, el disfrute de unas condiciones de vida cada vez mejores propiciado por los avances tecnológicos no debe impedirnos ver la otra cara de la moneda: los perjuicios ocasionados a la naturaleza, el elemento realmente imprescindible, puesto que únicamente en ella puede la especie humana vivir y reproducirse. La degradación del entorno es cada vez más grave y los recursos naturales disminuyen minuto a minuto. Pero al mismo tiempo, se expande la conciencia de que la protección del medio ambiente y el ahorro de energía y recursos son de importancia vital para la supervivencia del planeta. A ello se le suman los esfuerzos realizados por innovadores científicos y técnicos de todo el mundo para proteger a la naturaleza contra los impactos de la actividad humana.

China es el mayor fabricante mundial de heladeras y congeladores, y uno de los principales consumidores. Se venden al año varios centenares de millones de máquinas frigoríficas y en este sector las exportaciones chinas crecen a un ritmo anual de más del 10 %. La tasa de uso de estos electrodomésticos es del 85 % en las zonas urbanas y del 25 % en las rurales. Datos como los ofrecidos explican por qué el resto del mundo presta tanta atención a los fabricantes chinos de frigoríficos “verdes” y a los avances tecnológicos introducidos es su producción. Consciente de su responsabilidad, China está esforzándose al máximo por mejorar sus productos de bajo consumo y reducido impacto medioambiental, y dar así un importante paso hacia su adaptación perfecta al desarrollo socioeconómico de la comunidad internacional.
En los hogares chinos el uso electrodomésticos empezó a generalizarse a comienzos de la década de 1980, coincidiendo con la puesta en práctica de la política de reforma y apertura. En aquella época, las máquinas de coser, los televisores en blanco y negro, y las grabadoras eran las “tres grandes máquinas” de la vida cotidiana. Tras años de veloz desarrollo económico y la subsiguiente elevación del nivel de vida, aquellas “tres grandes máquinas” han sido reemplazadas por estos cuatro productos: los televisores en color de gran pantalla, las lavadoras automáticas, los acondicionadores de aire de bajo consumo y los refrigeradores ecológicos. Estos últimos son ya los electrodomésticos más comprados por los chinos, señal inequívoca de que la mentalidad de los consumidores se acerca a las modernas propuestas para proteger el entorno y economizar recursos. Las heladeras convencionales consumen demasiada electricidad y producen grandes cantidades de dióxido de carbono; es decir, malgastan energía y contaminan el medio ambiente.

La mitad de las 130 millones de heladeras convencionales existentes actualmente en China se encuentran en los hogares de la gente común y corriente. Durante los próximos quince años (su periodo de vida útil), consumirán un total de 601.000 millones de kilovatios-hora, cifra que equivale a una inversión de más de 40.000 millones de yuanes, unos 4.800 millones de dólares. Al mismo tiempo, las grandes cantidades de emisiones de dióxido de carbono generadas por los frigoríficos convencionales agravarán el efecto invernadero. Si en los próximos quince años China los reemplaza por frigoríficos “verdes”, en un año se ahorraría más de la mitad de lo que produce la Central Hidroeléctrica de Gezhouba, donde en el 2004 se generaron 170.000 millones de kilovatios-hora.
En 1998 el gobierno chino inició una campaña para promover la producción y el uso de frigoríficos ecológicos sin freón. Además, participó en un ambicioso programa de cooperación internacional para apoyar la publicidad comercial de los productos “verdes”. Se contempla la desaparición total de los frigoríficos convencionales en un plazo de quince años, lo que supondría para China un ahorro energético del 20 % anual, ya que los electrodomésticos reducirían su consumo de electricidad en 120.000 millones de kilovatios-horas o, lo que viene a ser lo mismo, 71 millones de toneladas de carbón. Y lo que es igualmente importante, las emisiones de dióxido de carbono disminuirían en 143 millones de toneladas.

[Fuente: Chinabroadcast]











